Ricardo Daguer

Aumento y disminución de peso

La cuenta bancaria de nuestro organismo.

Bases para entender cómo aumentamos y disminuimos de peso.

“Sólo entendiendo qué es lo que sucede en nuestro interior podremos intentar razonables esfuerzos que surtan efectos lógicos con respecto al balance de nuestro peso corporal; lo demás, no son sino patadas de ahogado”.

Aumento y disminusion de pesoEl problema del sobrepeso y la obesidad con su carga de enfermedades asociadas que conllevan a una disminución de los años de vida y a la mala calidad de los que quedan por vivir, merece una comprensión clara de lo que ocurre en nuestro organismo, para que como muchos dicen, “sin darnos cuenta”, alcancemos estos excedentes de kilaje que nos agobian diariamente sin darnos tregua. A continuación, una explicación basada en un símil muy útil para entender de una manera sencilla la complejidad del problema.

En cuanto a calorías se refiere, nuestro organismo se maneja como la cuenta de una entidad bancaria, donde ponemos nuestros ahorros y posteriormente retiramos para comprar las cosas que a diario necesitamos. En ésta comparación, las calorías equivalen a los pesos (el dinero); consignar es igual a ingerir alimentos y retirar es igual a gastar calorías (a través del ejercicio y la actividad física principalmente). Existe una diferencia que implica una desventaja para nosotros:

"Cuando consignamos en el banco, sabemos exactamente cuánto dinero depositamos en nuestra cuenta, pero cuando ingerimos algún alimento no sabemos cuántas calorías estamos introduciendo a nuestro cuerpo realmente; la mayoría de las veces subvaloramos esta cantidad de calorías o lo que es peor y es lo más frecuente, no nos preguntamos por su valor; simplemente consignamos sin prestar atención".

Si de dinero se tratara no sería problema, pero tratándose de calorías esto es un error de los más garrafales que a diario cometemos; aún cuando a la hora de responder a la pregunta del médico: ¿Come usted más calorías de las que gasta diariamente?, automáticamente respondemos: “No doctor, yo casi no como”. ¡Somos pésimos evaluadores de lo que comemos!. Ah, pero eso sí, creemos que somos gastones de calorías: “¿Hace usted mucho ejercicio?”, pregunta el doctor; a lo que respondemos: “Si doctor, yo soy muy activo(a); yo me muevo todo el día”; ¡Qué va! Aquí también nos equivocamos de cabo a rabo.

Como acabo de decirles, no es posible saber cuántas calorías nos comimos hoy ni cuantas nos gastamos. ¿Quiere eso decir entonces que estamos perdidos? Pues no. Así cómo es posible recordar cuánto consigné y cuanto me gasté hoy, incluso ayer y posiblemente hasta ésta semana, es seguramente imposible tener en la cabeza todo el movimiento bancario del mes; entonces lo que es muy útil es consultar cuánto es el balance en mi cuenta bancaria con solo entrar al cajero y pedir el saldo. De la misma manera, para hacer las cuentas de mis transacciones calóricas, solo tengo que subirme a la balanza que es mi cajero electrónico calórico y pedirle mi saldo que es el peso, no en pesos sino en kilos, pero no ser tan cínicos y creerle a ella lo que nos dice. Si la balanza nos arroja un valor cada vez mayor, admitir que nuestro balance es positivo, es decir, estamos comiendo más calorías de las que nos estamos gastando diariamente, total que nuestro organismo tiene que presentar balances en aumento porque eso sí, él es un contador que no se equivoca, no nos deja perder una sola caloría. Si le sobran, las ahorra en el único depósito que el organismo trae para ello: el tejido graso, en “los gorditos”.

Un dato adicional: cuando sometemos nuestro organismo a dietas de restricción calórica exagerada, ocurre lo que en los bancos cuando las captaciones de dinero caen por debajo de niveles permisibles: se estimulan estrategias para incentivar la captación y ningún cliente se deja perder. Igualmente nuestro organismo en éstos casos de dietas muy estrictas, detecta el déficit calórico y cambia el medio interno hormonal favoreciendo el ahorro calórico al máximo, limitando primero el gasto, fomentando después el ingreso desatando mensajes que activan los centros del hambre y cuando de nuevo volvemos a comer, muchas veces desaforadamente por el hambre insaciable que se genera, están dadas las condiciones para guardar calorías a toda costa pues el organismo se prepara para hacer frente a una posible nueva restricción calórica. De ésta manera, se llega a aumentar de peso incluso por encima de niveles previos. Esto explica una expresión que la gente corrientemente manifiesta: “bajé de peso con la dieta pero luego aumenté por encima del peso que tenía”. Para evitar lo anterior es necesario tener la asesoría de un profesional que ordene planes nutricionales lógicos y realistas que minimicen al máximo los estímulos orgánicos que favorecen éste tipo de respuesta.

Así como entendemos tan fácil y claramente lo que ocurre con nuestros movimientos bancarios, le aconsejo que entendamos y aceptemos nuestros vaivenes calóricos y démosles una real interpretación para que hagamos decisiones lógicas y correctas a la hora implementar estrategias para volver al peso ideal.

Doctor Ricardo Daguer, Barranquilla - Colombia

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